viernes, 23 de abril de 2021

SE FUE POROTA


 
    Mercedes Colás de Meroño, vicepresidenta de Madres de Plaza de Mayo, murió a los 95 años.
 
    Porota, como todos la llamaban, falleció en su casa de Villa Devoto. Alicia, su única hija, había sido secuestrada y desaparecida por la dictadura el 5 de enero de 1978, cuando tenía 31 años...
 
 
 
Porota había nacido en Argentina en 1925 pero emigró a España en 1931, con su padre, su madre y su hermano. Su padre, José María Colás, era albañil y anarquista.
 
Durante la Guerra Civil española, José fue fusilado por grupos fascistas en el pueblo de Lodosa, Navarra. Después del fusilamiento, Colás de Meroño, por entonces una niña de 11 años, fue rapada a la fuerza en escarmiento por ser la hija de un "fusilado por rojo". "Lo fusilaron un jueves a las tres y media de la tarde", relataría ella muchos años después, ya convertida en una Madre de Plaza de Mayo.
 
Tras el asesinato de su padre, Porota regresó a la Argentina junto a su madre y su hermano, y años después, a sus 14, se puso de novia con Francisco Meroño, trabajador textil en la empresa Grafa, con quien luego se casaría y tendría una hija: Alicia.
 
 

    La primera vez que fui a la Plaza de Mayo, para sumarme a las protestas de las mujeres que reclamaban por la aparición de sus hijos, compré un pañuelo de los que se usan para bailar, me lo puse en la cabeza y me senté en un banco. 
    Entonces, se acercó una mujer que participaba de la manifestación y me preguntó: ¿A vos quién te falta?
    Yo lloraba y le contesté: mi hija, y ella me dijo: acá no se viene a llorar, se viene a luchar, así que levantate y vamos. Nunca más la vi ni supe quién era...
 
 

Hoy al mediodía nos dejó Porota, Mercedes de Meroño.
 
Hacía ya varios meses que estaba muy enferma. Después de la fractura de su cadera no se recompuso más.
 
Se fue despacito. Todos los días se moría un poco.
 
Ella era una de las Madres que había pasado dos veces por la tortura y el horror. Porque ella estuvo en la Guerra Civil española, donde fue fusilado su padre por ser antifranquista y revolucionario.
 
Allí, además, a ella le cortaron el pelo al cero, la pelaron, para que todo el pueblo sepa que su padre había sido fusilado.
 
Siempre contaba eso Porota. Y siempre hablaba de su Lodosa, en España, donde había nacido.
 
Y luego viene acá y cuando estaba bien, y feliz, casada, con su hija y sus nietos, le secuestran a su hija. Y España se le vino de vuelta a la cabeza.
 
Y ahí estuvo ella, con los dos horrores y terrores, que nunca le dejaron. Siempre que hablaba los recordaba.
 
Se fue tranquilita, lentamente. Sin darse cuenta, de a poquito. Se apagó despacito.
 
Otra compañera que se va y nos deja un vacío enorme. Pero la vida sigue.
 
Así somos las Madres: estamos lo más enteras que podemos, cada vez que se va alguna se nos va un pedazo de nosotras mismas. Pero sabemos el compromiso que tenemos con nuestros hijos y que debemos seguir.
 
Porota se fue despacito. Lentamente. Sin darse cuenta. Estaba en la cama, y de repente... se cortó.
 
Seguramente estará ahora diciendo "ay, Lodosa, Lodosa mía", como siempre nos decía.
 
Hebe de Bonafini
 
 
 
 
 
 




 

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